Un hombre feliz y otro no .

Fuente: Nuestra Felicidad de Luis Rojas Marcos, en Espasa. Madrid. 2000. Página 149
Había una persona que era tremendamente desgraciada, decía que no tenía dinero. En Navidad le
tocó el premio gordo de lotería y se puso muy contento, pero a los seis meses, de nuevo estaba
hundido.
Otra persona, del mismo pueblo, era tremendamente feliz hasta que tuvo un accidente y quedó
parapléjico. Se traumatizó y estuvo muy triste durante un tiempo, pero pasados seis meses ya
estaba adaptado y sintiéndose feliz por otros motivos que afianzó en su vida.
A pesar de las interminables vicisitudes, prósperas y adversas, que configuran nuestro camino por
el mundo, el nivel general de felicidad de la mayoría de las personas tiende a mantenerse relativamente
constante a lo largo de la vida.

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