Diversidad, la diferencia marca la pauta por @ElenaHernandezP ‏#Talento20 #RRHH

En un mundo globalizado donde todo nos queda cerca en el tiempo y en el espacio parece que entender las diferentes culturas que pueblan el planeta resulta una tarea complicada, en la que tiene mucho que ver el hecho de que nuestras culturas se hayan desarrollado a enormes distancias geográficas, que durante miles de años fueron insalvables.

Igual de complicado parece entender las diferentes culturas con las que convivimos, las que nos tocan día a día, aquellas personas con las que nos relacionamos y perciben el mundo que nos rodea de manera diferente a nosotros, bien porque han aprendido a hacerlo así, bien porque existen diferencias entre nosotros que nos llevan a diferentes percepciones. La realidad es que vivimos en un planeta lleno de personas que viven su propia realidad y en él convivimos intentando encajarlas todas.

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Y lo mismo sucede en las organizaciones en las que trabajamos y a las que compramos productos y servicios. Equipos de personas con realidades diferentes que se esfuerzan cada día en ofrecer del resultado de su trabajo un output que encaje en un mercado repleto de personas diferentes entre sí. El genero, la edad, la nacionalidad, la religión, por poner un ejemplo de diferencias palpables que configuran nuestro entendimiento cultural, son características personales que influyen en nuestra forma de relación con el entorno.  Influyen en nuestra forma de comprar, de adquirir servicios; en nuestra elección de una u otra marca o empresa. También influyen en nuestra manera de crear, de innovar, de diseñar soluciones, productos que satisfagan las necesidades y gustos de nuestros clientes y compradores.

La diversidad es una de las características de las sociedades en las que vivimos. La correcta gestión de esta variedad de culturas cada día más próximas, que conlleva la creciente abundancia de cosas diferentes a nuestro alrededor, es una de las competencias que los trabajadores debemos desarrollar y las empresas interiorizar como parte de su adn, de manera que la respuesta a la sociedad sea la adecuada. En los equipos de trabajo encontramos hombres, mujeres, millenials, seniors, diferentes nacionalidades y diferentes religiones. Y lo mismo ocurre en el mercado al que nos dirigimos, donde los usuarios y los consumidores son diversos.

Saber gestionar la diferencia es una cuestión clave en el mundo corporativo que busca alinear a las personas de la organización en torno a unos valores determinados. Ayudar a los individuos a comprender y relacionarse con la diversidad, es un deber de las organizaciones, así como el esfuerzo por comprender las realidades de las otras personas es una responsabilidad que debemos asumir individualmente. Introducir la gestión de la diversidad, el respeto por ella, como un valor de la organización, puede suponer trastocar procesos, funciones y sistemas. Este compromiso bilateral conlleva una cierta resistencia por parte de las personas de la organización, que sin embargo resulta en una cultura de alto rendimiento cuando se lleva a cabo de manera correcta. La comunicación directa, el trabajo colaborativo, la asunción de responsabilidades son parte de una cultura donde la gestión de la diversidad es un valor.

Romper con el “aquí siempre se ha hecho así” para incorporar otros modos de hacer es una tarea ardua aunque posible. Potenciando los equipos diversos, incentivando el contacto intergeneracional, promoviendo políticas de conciliación de trabajo y vida personal, trabajamos por el éxito de la gestión en la diversidad. Por supuesto dar cabida en nuestras organizaciones a las políticas de diversidad e inclusión que permiten la integración de personas con discapacidad, es importante también. La organización debe evitar cualquier tipo de discriminación, ya sea racial, nacional, de género, de clase o de discapacidad y debe promover la igualdad, cultivando la diferencia.

La diversidad es una responsabilidad de las empresas, de los individuos y de la sociedad. Un tema que nos atañe a todos en las diferentes esferas de nuestras vidas, como trabajadores, como consumidores y como ciudadanos. De hecho es un reto que debemos asumir en nuestras vidas, como algo inevitable y beneficioso que ha llegado y va a acompañarnos durante nuestro recorrido vital. Aprendamos a vivirlo y evitemos que nos abrume. Demos la bienvenida a la diferencia con todas sus ventajas.


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Licenciada en Comunicación Audiovisual y Marketing, he desarrollado mi actividad profesional durante 20 años en el ámbito corporativo, en las áreas de Comunicación y Recursos Humanos, donde fui premiada por Capital Humano en el área de Comunicación Interna. En este momento en el ámbito educativo y tecnológico, colaboro en la creación de marca y Social Media de diferentes empresas. Desarrollo mi propio proyecto cultural etnográfico, el Museo del Juego.org, y coordino la revista científica “Athlos”, elementos importantes de mi propia marca personal. También estoy especializada en el área de Compliance, donde trabajo por la comunicación efectiva de las políticas y los programas de cumplimiento.

Mi andadura profesional comenzó en una multinacional, Telefónica, donde desarrollé mi actividad durante 10 años y donde pude ahondar en el conocimiento de la Comunicación Corporativa. En un momento concreto de mi vida me di cuenta de que quería y podía ayudar a las personas y empresas a navegar en la inmensidad de internet, pegué el salto y comencé mi camino como profesional independiente. De esto hace ya otros 10 años y ha sido un camino lleno de satisfacciones, obstáculos a superar y mucha, mucha fe en lo que estaba haciendo.

Elena Hernández  es la autora de este post para la Sección Talento 2.0

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