Igualdad y buen gobierno por @Elenahernandezp #Talento20 #RRHH

Desde hace unos años la evolución de la gestión empresarial está encaminado sus pasos hacia una gestión éticamente responsable. Las empresas impulsadas por la presión social (los consumidores buscamos empresas socialmente responsables) o por la legislación que regula comportamientos no deseados, implantan programas destinados a evitar actuaciones no lícitas y a concienciar a las personas de sus organizaciones de la asunción de comportamientos éticos y responsables. (Las personas jurídicas desde la reforma del Código Penal, por la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio, también están sujetas a responsabilidad penal)

Uno de los aspectos que las organizaciones deben respetar y acatar, es la normativa en relación a la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. A raíz del 8 de marzo, día en el que las mujeres y también algunos hombres, tomamos las calles para reivindicar una sociedad más justa en la que hombres y mujeres gocemos de los mismos derechos, el debate sobre cómo alcanzar dicha igualdad es intenso. Las empresas, como actores económicos principales que son, tienen mucho que decir al respecto y deben asumir sus responsabilidades.

Términos como “techo de cristal” o “suelo pegajoso” han sido acuñados en el entorno laboral para retratar la realidad que se encuentran las mujeres que optan por una carrera profesional. Ascender en la organización siendo mujer, se convierte en una carrera de obstáculos en la que debe luchar contra los prejuicios existentes ante una mujer que desea ostentar puestos de responsabilidad. La discriminación en este sentido es clara y solo hay que analizar los datos: en España hay un 37% de mujeres en cargos directivos cuya retribución salarial es un 16% menor que la de sus colegas hombres. Si nos fijamos en las mujeres que ocupan un puesto en consejos de administración, este porcentaje se reduce a un 19,7%, que baja a un 17% si nos ajustamos a las empresas del IBEX. Es decir, no solo es harto difícil alcanzar los puestos de responsabilidad, sino que una vez alcanzados la retribución de las mujeres es menor.

Podría aducirse como razón de esta desigualdad la falta de mujeres en el mercado laboral. Pero la realidad es que el porcentaje de mujeres con título universitario excede al de hombres desde hace años. De hecho la población femenina excede a la masculina en España. El hecho es que hay que equilibrar estos datos y que esta cuestión pasa por que las empresas asuman sus responsabilidades frente a la protección de los derechos de las trabajadoras y a la revisión de sus políticas de diversidad de género.  Dichas políticas, por otra parte, son una garantía de que la empresa aprovecha adecuadamente el talento de todas las personas, mujeres y hombres y junto a la equiparación salarial significa la adopción por parte de la empresa de una política retributiva justa y equitativa, en la que se remunera el desempeño de los trabajadores sin que su condición de género, raza, nacionalidad o condición física pueda significar una diferencia.

Las compañías que hacen las cosas bien y además lo explican, cuentan con una reputación corporativa sana y un prestigio mayor que aquellas que no tienen en cuenta lo que demanda la sociedad. Transparencia, honestidad, igualdad, son valores que imperan y que los consumidores y clientes buscan en las empresas a las que compran sus productos y servicios. La sociedad demanda a las empresas principios éticos que van más allá de la imagen y las buenas intenciones. Ya no basta con implantar programas de responsabilidad social corporativa, se exige vigilancia y buen gobierno.


AAMAAQDGAAwAAQAAAAAAAA3YAAAAJDZlODkxMmUyLTdlN2MtNDE5Yi1iY2ZjLTU4NzA4NDY4N2E3OQLicenciada en Comunicación Audiovisual y Marketing, he desarrollado mi actividad profesional durante 20 años en el ámbito corporativo, en las áreas de Comunicación y Recursos Humanos, donde fui premiada por Capital Humano en el área de Comunicación Interna. En este momento en el ámbito educativo y tecnológico, colaboro en la creación de marca y Social Media de diferentes empresas. Desarrollo mi propio proyecto cultural etnográfico, el Museo del Juego.org, y coordino la revista científica “Athlos”, elementos importantes de mi propia marca personal. También estoy especializada en el área de Compliance, donde trabajo por la comunicación efectiva de las políticas y los programas de cumplimiento.

Mi andadura profesional comenzó en una multinacional, Telefónica, donde desarrollé mi actividad durante 10 años y donde pude ahondar en el conocimiento de la Comunicación Corporativa. En un momento concreto de mi vida me di cuenta de que quería y podía ayudar a las personas y empresas a navegar en la inmensidad de internet, pegué el salto y comencé mi camino como profesional independiente. De esto hace ya otros 10 años y ha sido un camino lleno de satisfacciones, obstáculos a superar y mucha, mucha fe en lo que estaba haciendo.

Elena Hernández  es la autora de este post para la Sección Talento 2.0

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